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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Leer y saber de Ana Garralón

Cuando hablamos de leer siempre pensamos en los libros de ficción y éstos son los que solemos proponer a los niños para que ocupen su tiempo de lectura; en su libro Leer y saber, publicado en Tarambana Libros, Ana Garralón (especialista en libros para niños) nos plantea todas las posibilidades que un libro informativo puede aportar a los más pequeños, ella dice "Para el niño que vive preguntándose continuamente por el mundo que le rodea y para quien el asombro y la curiosidad son naturales, los libros informativos son un recurso más en su desarrollo como personas críticas" (p.21).



Hace una amplia argumentación sobre todo lo que aportan los libros informativos (se accede a la cultura escrita, amplían el uso del lenguaje, ofrecen información estructurada y ordenada, ayudan a comprender el mundo, desarrollan el pensamiento crítico, socializan, permiten el autoaprendizaje…).
En este libro nos cuenta de manera amena todo lo que nos puede interesar de los libros informativos, desde por qué son importantes este tipo de textos para los niños hasta un análisis más exhaustivo de cómo son y cuáles son los datos clave para saber más sobre ellos (quién hace el libro, quiénes lo diseñan y publican, título y tema, organización general).
También nos encontramos con una parada en los contenidos, teniendo en este apartado una importancia fundamental la divulgación, Ana Garralón da una definición (que también me ha parecido fantástica) del ilustrador y creador de libros informativos para niños Piero Ángela "divulgación es el arte de informar mientras se mantiene cautiva la atención o, en otras palabras, el arte de  interesar mientras se informa" (p.98).
Muy importante tener claro qué se cuenta y cómo se cuenta, para ello nos plantea multitud de ejemplos de textos informativos (narrados, visuales narrados, visual documental, tridimensional/activo) que permitan captar y mantener ese interés del niño. 
Y cómo no hablar en los libros informativos de la imagen; la importancia de los dibujos, la buena utilización de la fotografía, el cómic… a la hora de complementar textos, atraer al lector u organizar la información.


El fenómeno Dorling Kindersley, editorial que en los 90 plantea otra forma de editar libros informativos.

La parte final del libro propone ideas para animar a leer este tipo de libros.

Después de todo este recorrido por el libro Leer y saber, me gustaría añadir a esta entrada dos anécdotas ocurridas en mi clase de 5 años en torno a los libros informativos.
Este curso planteamos un proyecto sobre castillos y los niños comparten los libros que tienen en casa sobre el tema, o los que sacan de la biblioteca, o incluso los que les deja Ratón Pérez (como le sucedió a Eduardo). 


Pincha aquí para ver los que llegaron a clase.

Hubo uno que nos llamó mucho la atención a todos, el que trajo Javier. Fue curioso porque no tenía color, lleno de dibujos en blanco y negro, pero la información que contaba y cómo estaba organizada les atrajo mucho; hablaba de la construcción de un castillo paso a paso, desde la elección del lugar en que iba a estar situado hasta todas las personas implicadas en su construcción. Contado de manera muy gráfica y acompañado de dibujos que complementan perfectamente lo que nos está contando.
Cuando  leí el libro de Ana Garralón me llamó mucho la atención un nombre que citaba en más de una ocasión, David Macaulay, decía de él que "explora de manera original las maravillosas construcciones fruto de la mano del hombre" (p.48) y también "las ilustraciones son minuciosas, ricas en detalles. A pesar de usar únicamente el blanco y negro, como si estuviera transportándonos a una época donde la reproducción no tenía color, es difícil no dejar de mirar los detalle mientras el texto da pequeñas pautas sobre lo que muestra la imagen."(p.177) y no pude evitar pensar en este libro, fui a comprobar quién era el autor (que no recordaba) y cual fue mi sorpresa cuando vi que era de David Macaulay.



El curso pasado, en ese momento eran la clase de 4 años,  también hubo un momento que puede ilustrar la importancia de asomarnos a estos libros. Estaban trayendo libros sobre el espacio, que era el proyecto en que andábamos enredados; ya teníamos unos cuantos en la biblioteca de aula, aquí podéis verlos, y Alejandro trajo un planeta, Saturno, pero nos dijo que había que colorearlo y no sabíamos de qué color.
Rebeca rápidamente comentó que en el libro que ella había traído habla de los colores de los planetas; se fue a buscarlo y, en efecto, pudimos saber que es amarillento; con  este gesto tan sencillo les estás haciendo valorar estos libros como lugar donde buscar información que nos interesa.


Me gusta mucho hacer esta actividad de presentación con los niños porque,aunque sean pequeños, son capaces de explicar qué han encontrado en los libros informativos, puedes ver qué les ha llamado más la atención y cómo se organizan a la hora de exponerlo para que le presten atención.

Con el libro de Ana Garralón, además de conocer de primera mano estos libros, se nos abre un mundo de posibilidades a la hora de elegirlos para animar a leer.
Un buen comienzo para el desarrollo de proyectos de investigación y la mejora de la competencia informacional de nuestros alumnos.

Os dejo varios enlaces en los que se habla de este libro:
En el blog de Ana Garralón.
En Club Kirico.
En la revista Babar.
En Biblioabrazo.

Un saludo

domingo, 26 de mayo de 2013

Libro álbum: ¿para los más pequeños, para los mayores?

Cuando proponemos presentar un libro álbum a los mayores del cole siempre hay algún profe, algún padre e incluso los propios alumnos que hacen comentarios del tipo: "este libro tiene muy poco texto", "pero si es de pequeños", "con estos libros no se les anima a leer", "no cojas en préstamo este libro, elige otro con más texto"... 
Pero también es cierto que algunas veces cuando leemos uno de estos libros, bien por el tema que trata o bien por cómo está escrito el texto, nosotras, profes de los "pequeños", pensamos que no es para nuestros alumnos. 
Aunque a fuerza de presentar y trabajar con estos álbumes, de conocer a sus autores, de profundizar en los textos y en las imágenes, hemos visto las posibilidades que tienen en todas las etapas educativas.
Por ejemplo, a mi clase de Educación Infantil, niños y niñas de 4 años, este curso han llegado dos libros álbum con los que quería ilustrar lo que acabo de comentar.
Uno de ellos fue El principio, de Paula Carballeira y Sonja Danowski, editado por Kalandraka. 



Lo elegimos para trabajar en el día de La Paz y en los cursos más bajos sobre todo incidimos en las ilustraciones, porque el texto nos pareció más complicado para ellos, y pudieron ver en las imágenes cosas que no nos gustan, destrucción, oscuridad (la ilustradora había elegido colores muy feos para hacer sus dibujos, según sus palabras)...pero también se dieron cuenta que según avanzaba el relato iban apareciendo los colores, los niños jugaban, cantaban y reían; ahora esto era lo más importante para ellos porque iba a permitir arreglar las cosas.
Pensamos que este álbum es muy adecuado para trabajar el tema de la guerra en cualquier edad, porque no importa cuántas palabras haya en el texto, sino la manera de contar la historia.


Mural que simboliza lo que cuenta este libro-álbum realizado por todos las niñas y niños del colegio, y con la colaboración de las mamás.

Otro libro álbum que nos llegó a clase fue a través de Pep Bruno, me pidió que lo llevara para ver si les gustaba a mis alumnos de cuatro años, se trata de Los pájaros de Germano Zullo y Albertine, publicado por la editorial Libros del zorro rojo.


En un principio les enseñé las ilustraciones y me fueron contando lo que veían: "está en el desierto", "ha ido a dejar a los pájaros en libertad", "uno no se va porque es muy amigo suyo", "es pequeño y tiene que crecer", "ah, es que no sabe volar", "le enseña cómo tiene que hacer para volar"... Todas las páginas tuvieron su comentario y el libro contaba una historia que todos pudieron ver y que además les encantó, para ellos fue una auténtica fiesta que el señor pudiera volar con su pequeño amigo.
Luego les leí el texto, tal y como aparece en el libro, y no pareció sumar a la historia que ya habían visto, quizá lo que cuenta sobre los pequeños detalles es tan cotidiano para ellos que no necesitan que nadie les advierta de lo importante que es dedicar tiempo a buscar los pequeños detalles, ¡ellos todavía están en ese momento de su vida en que son tan importantes las pequeñas cosas...! Por eso creo que el texto no es para los niños sino para los adultos, que hemos dejado de ver lo minúsculo y nos tienen que advertir que es uno de los requisitos fundamentales para ser feliz.
Mirad los dibujos que hicieron a partir del cuento, siempre es un buen indicador de lo mucho que les gusta.

mariajepc's Los pajaros album on Photobucket


Por tanto, nuestra conclusión es que un libro álbum tiene muchas lecturas dependiendo de quién sea el lector, con la riqueza que esto puede aportar a un libro y además para los menos lectores puede ser una buena manera de conseguir que muestren interés por las historias, independientemente del texto que tengan, y éste siempre será un buen primer paso para seguir leyendo.
Un saludo

martes, 14 de mayo de 2013

La lectura en voz alta

Siempre he sido una firme defensora de la lectura en voz alta, y por ello siempre he pedido a las mamás y papás de mis alumnos que les lean a sus hijos, a cualquier edad y sea cual sea su nivel lector, por dos razones fundamentales:

  • Es tiempo compartido con ellos, en exclusiva, sin distracciones, en un ambiente agradable e íntimo.
  • Les ayuda cuando están aprendiendo a leer al mostrarnos como un modelo correcto de lectura y posteriormente a manejar de forma eficaz las pausas, la entonación, el ritmo que requiera el libro. 

Además, por propia experiencia con mis hijos, llega un momento en que ellos también quieren leerte a ti en voz alta, quieren hacerte partícipes de ese libro que están leyendo o les resulta tan sugerente que te dicen: "¡Está genial!, ¿te parece que lo leamos juntos?"
Es entonces cuando piensas que todos esos momentos de lecturas han dado sus frutos, no solo en cuanto  a la lectura en sí misma sino también por esa vertiente afectiva que la lectura en voz alta posee.

Hace unos meses una amiga cibernética (aún no nos conocemos personalmente) me regaló un librito que contenía una ponencia de la colombiana Yolanda Reyes presentada en el Seminario Internacional "La lectura desde la cuna" celebrado durante la XXII Feria Internacional de Libro Infantil y Juvenil en la ciudad de México, en 2002.


Sus palabras me sirvieron para reafirmarme en esos argumentos que me permitían pensar en la lectura en voz alta como indispensable para hacer buenos lectores, en el sentido más amplio de la expresión.

En un momento de su ponencia, cuando ya el niño comienza a leer, dice que hay que continuar leyendo buenas historias, sin abandonar a los niños en la mitad del camino. La primera tentación, en este momento, sería decir una frase de este estilo: "Ahora que ya sabes leer solo, yo desaparezco". 
Y continúa "durante esos años en los que supuestamente un niño aprende a leer solo, aun no cuenta con las herramientas suficientes para leer los libros que su deseo de conocimiento o su corazón le piden.
...
De ahí que siga siendo necesario que alguien le lea historias complejas y profundas. Y mientras el niño escucha absorto la  voz del adulto, que ha dejado su vida real en suspenso por un rato y aplaza obligaciones para entregarse a la lectura de un buen libro, él también leerá entre líneas que esa es una actividad importante..., irá creando un hábito; es decir, la repetición de unas condiciones particulares de tiempo y de espacio; una atmósfera de introspección e intimidad que, en lo sucesivo, asociará con la lectura y que quizás se le vuelva una costumbre indispensable para toda la vida."
Ella comienza su ponencia con la lectura de un fragmento de una entrevista realizada a Maurice Sendak (autor de Donde viven los monstruos, que el 8 de mayo hizo un año que nos dejó). Aquí tenéis un momento de esta entrevista:
Cuando mi padre me leía, yo me recostaba sobre él y me volvía parte de su pecho o de sus brazos. Y yo creo que los niños que son abrazados y sentados en las piernas -deliciosamente acariciados -siempre asociarán la lectura con los cuerpos de sus padres, con el olor de sus padres. Y eso siempre te hará lector. Porque ese perfume, esa conexión sensorial, dura toda la vida. 

Ni que decir tiene que estaba totalmente de acuerdo con lo que exponía Yolanda Reyes en su ponencia, de ahí el escribir esta entrada que hace tiempo rondaba por mi cabeza y que ella ha explicado tan bien.

Información sobre Yolanda Reyes en la Wikipedia.
Página web del Taller Espantapájaros, del que es directora.
Blog del Taller Espantapájaros.
Leer en voz alta, el mejor regalo. Ana Garralón.

Muchas gracias, Mariona, por hacerme llegar este librito.
Un saludo

jueves, 26 de julio de 2012

Verano y familia, tiempo de lecturas

Un año más os presentamos lecturas recomendadas para los largos días de verano, libros y cuentos ideales para leer, para compartir, para disfrutar, para releer, para soñar... Libros que son puertas y ventanas que dan a pasillos y cuartos con más libros, más puertas y ventanas, que dan a más y más lecturas.
En estos tiempos en los que la tecnología no deja de ganar terreno, no debemos olvidar la necesidad (absoluta necesidad) de educar a nuestros hijos en una lectura reposada, honda, enriquecedora, directa al corazón y alejada de este “mariposeo cognitivo” que nos acecha tras las pantallas. Leer es, además de una actividad placentera (que puede convertirse en una verdadera fiesta cuando se hace en compañía), una herramienta imprescindible para acercarnos al conocimiento, ahondar en las cosas, en las ideas, reflexionar sobre lo que nos pasa, ser personas más críticas y menos manipulables. Leer, hoy en día, es casi un acto de rebeldía. Por eso algo ha de quedar claro a padres y madres: leer hay que leer.
Así las cosas, sucede que cada vez hay más familias preocupadas porque sus hijos lean, porque sus hijos se acerquen de una manera positiva y alegre a los libros y a las historias que estos preservan. Es para todas estas familias que os recomendamos este par de enlaces extraordinarios en los que hay muchas pistas sobre cómo despertar el apetito por los libros en casa.
En primer lugar os traemos estos TRUCOS PARA LEER del querido y admirado Emili Teixidor, recientemente fallecido, gran conocedor de los libros y la lectura, autor estupendo y persona de gran sensatez y hondura.
En segundo lugar queremos compartir con vosotros este fabuloso DECÁLOGO PARA UNA FAMILIA COMPROMETIDA CON LA LECTURA, del maestro y bibliotecario Mariano Coronas, un texto lleno de cordura y buenos consejos.
Os recordamos que es bueno que en casa haya tiempo y lugar para la lectura, que es bueno que vuestros hijos os vean leer, compartir lecturas con ellos, leerles en voz alta (no dejéis de hacerlo cuando empiecen a leer ellos), buscar buenos libros (más que novedades últimas) y, una vez más, que es bueno que la lectura y los libros ocupen un espacio relevante en vuestras vidas. Todo tipo de libros (sí, también los libros supuestamente para niños y jóvenes).
Sin más por ahora, sólo nos queda desearos un feliz verano, lleno de momentos felices y lecturas gozosas.

Texto presentación de la guía de lecturas recomendadas para este verano 2012 que puedes ver aquí.

martes, 19 de junio de 2012

Nicolás Buenaventura Vidal

Nicolás Buenaventura Vidal, colombiano nacido en Cali y que actualmente vive en París, recoge en este libro con el título tan sugerente Cuando el hombre es su palabra, editado en Palabras del Candil, algunas de sus sesiones de cuentos en las que se puede comprobar facilmente el porqué del título del libro. Él es un narrador muy especial, que reflexiona en profundidad sobre su trabajo y sobre los cuentos y la narración oral. Entresacamos algunas palabras de este libro para que veáis que es así.


"La lengua de los hombres fue olvidada. Con el tiempo ese hermoso idoma se fue volviendo maquinal. Pero las mujeres, que habían seguido hablándolo entre ellas, se reunieron y decidieron, de común acuerdo, rescatarlo de los profundos abismos del olvido y enseñársela a sus hijos varones. Les enseñaron con relatos extraordinarios, con maravillosas epopeyas y leyendas fantásticas, con cuentos. Cuentos que empezaban con: "érase una vez" o "érase que se era" y terminaban con "vivieron felices y comieron perdices" o "colorín colorado este cuento se ha acabado".
A mí me enseñaron la lengua de los hombres. No sé quién, ni cómo, ni cuándo. Me la enseñaron con cuentos, con relatos, con leyendas, pero misteriosamente, de manera muy extraña, se trata de cuentos para mujeres".
Este texto está entresacado de la presentación que hace Nicolás Buenaventura Vidal de su sesión "Cuentos para mujeres", en los que lo femenino (el espíritu de lucha, la curiosidad, el nsäni...) es el contenido principal de las historias que cuenta.



"Mi abuelo, él, era un charlatán de renombre, parlanchín consumado  conversador por convicción y cuentero de oficio. Era un cuentero muy particular, un cuentero a quien el peor insulto que podía dirigírsele era, justamente, tratarlo de cuentero. Para él los cuenteros eran los otros: los abogados, los políticos, los curas, los periodistas...
El velorio de mi abuelo fue memorable... Cuando la familia quedó sola, comenzamos a contar todas las historias del viejo. De las lágrimas de dolor pasamos a las de la risa y el gozo. Estaba una vez más con nosotros, hablando, y se quedó para siempre en nuestra palabra".
Y es precisamente su abuelo Cornelio el que teje el entramado de su sesión dedicada a "La palabra", donde se puede apreciar esa persona tan especial  que fue este Buenaventura.

"Los relatos nacen: surgen a partir de una palabra, de una imagen, de una vivencia, de otros relatos. Se desarrollan: van de boca en boca y crecen de un emisor a otro. Mueren: desaparecen cuando dejan de ser contados y sucumben ante el implacable asedio de ese hermano del tiempo que es el olvido.
También podemos identificar el cuento con el camino: un punto de partida, un recorrido y un punto de llegada.
Este oficio de contar cuentos, además de su profunda relación con la vida y la muerte, tiene sus orígenes, a mi modo de ver, en la conversación. La capacidad de conversar es la posibilidad de contarse y ser contado, de reconocer al otro, de ser para otro.
En la conversación, quien habla tiene que contar con quien escucha".
Los cuentos de esta sesión "A contracuento" tienen mucho que ver con esos relatos en los que un cuento se mete dentro de otro cuento, como por ejemplo Las mil y una noches o el Panchatantra.

Él siempre cita las fuentes de dónde salen sus cuentos, sitios tan dispares como África, La India, la tradición oral judía, Colombia, Francia... En un momento del libro explica muy bien por qué tiene que ser así. "Los cuentos no necesitan pasaporte, vagan indocumentados por el mundo, pero pienso que siempre es importante citar el lugar donde uno los conoció o, por lo menos, de donde venían cuando uno los encontró".

Con estos apuntes ya podemos apreciar la manera tan especial que tiene de narrar Nicolás Buenaventura Vidal y no os defraudará en absoluto si decidís en algún momento ir a escuchar sus cuentos de viva voz, es un narrador que visita bastante Guadalajara, el sábado sin ir más lejos estuvo en el Festival del Maratón de Cuentos.

En el libro también encontramos las sesiones "La guerra de los Cuervos y los Búhos", "Los cuentos del espíritu", "Mitos de Creación" y "Palabra  Última".

Y para seguir con los cuentos, después de este intenso fin de semana, os dejamos uno de Nicolás para que además de leerlo podáis escucharlo.


Esperamos que os haya gustado.
Además de este libro Nicolás Buenaventura Vidal tiene publicados algunos álbumes (en Colombia) y un libro sobre el oficio de contar titulado Palabra de cuentero, pero, si os parece bien, otro día os hablamos de él.
Saludos

miércoles, 18 de enero de 2012

Gramática de la Fantasía

Como sabéis, las tardes de cada segundo miércoles de mes nos reunimos padres y maestros en la biblioteca del colegio para leer y comentar libros. A esta actividad la denominamos Leer juntos porque precisamente esto es lo que hacemos, leer juntos, y eso nos permite descubrir nuevos libros (juntos, todos a una) y conocer distintos puntos de vista (los de cada uno), lo que hace más ricas nuestras lecturas y, en definitiva, amplía nuestra visión de lo leído.
A lo largo del curso pasado (y parte del que estamos) disfrutamos de un buen puñado de libros de Roald Dahl, y pudimos emocionarnos, reír y correr divertidas aventuras con sus maravillosas historias.
En estas semanas hemos empezado a leer a otro de los grandes autores de la Literatura Infantil y Juvenil del S. XX, Gianni Rodari, y qué mejor manera para hacerlo que conocer su Gramática de la Fantasía, uno de sus libros más insólitos y extraordinarios del pasado siglo, imprescindible para padres y maestros.

En el primer capítulo del libro Gianni Rodari nos cuenta cómo fue durante bastantes años a la búsqueda de una Fantástica (siguiendo la sugerencia de Novalis que afirmaba que si había una Lógica también debería haber una Fantástica); y nos sigue contando cómo después de unos encuentros con educadores en Reggio Emilia en 1972 (el "cursillo" se tituló Encuentros con la Fantástica) pudo escribir, como reelaboración de aquellas conversaciones, Gramática de la Fantasía (1973), un libro en el que se habla de distintos modos de inventar historias y de cómo ayudar a los niños a inventar sus propias historias.


La lectura de este libro nos anima (de verdad nos anima) a inventar historias, a ponernos en situación de crear, de imaginar, y a querer inventar con los niños que tenemos cerca.
Rodari fue capaz de compilar estrategias que muchos escritores estaban utilizando para crear historias (en bastantes casos sin ser conscientes de ello) y de crear nuevas propuestas que, a partir de entonces, han sido muy difundidas y utilizadas. Por eso podemos reconocer en muchas ocasiones las técnicas que él propone en otros textos, en el trabajo de otros autores (cuando leemos poesía nonsense, o cuando leemos versiones alocadas de los cuentos clásicos, o cuando nos cuentan historias utilizando figuras geométricas, por poner algunos ejemplos).
El libro tiene unos sólidos fundamentos teóricos pero se lee con gusto y resulta ameno, y además tiene un montón de ejemplos a partir de las producciones de los niños con los que trabaja. Uno no deja de sorprenderse ¡parece imposible que esa historia la haya inventado un niño de seis años! Y es que no debemos olvidar que la creatividad está ahí, muchas veces agazapada, adormilada, amordazada incluso, pero esperando que se abra una puerta y entre aire fresco para expandirse y llenar todo de color y juego.  Es por eso que Gianni Rodari afirma que el maestro debe convertirse en un "animador", en un promotor de la creatividad y desarrollar también en sí mismo el hábito de la creación y de la imaginación.
Esta última idea también es clave porque nosotros, maestros o padres, debemos cultivar también este aspecto de nuestra personalidad: si jugamos a inventar nuestros hijos y alumnos disfrutarán con ello e imitarán nuestro juego y habilitarán herramientas imprescindibles para conocer, descubrir y mejorar el mundo en el que vivimos.
Es por eso que este libro es imprescindible pues nos ofrece muchas estrategias (muy bien fundamentadas teóricamente, de lectura amena y con ejemplos muy claros y divertidos) para cultivar la fértil tierra de la invención. Un libro lleno de sugerencias fáciles, divertidas y muy pegadizas. Elige tus estrategias favoritas y juega. Quizás al principio la cosa no salga brillante y perfecta, pero insiste, pronto te darás cuenta de que cada cuento, cada propuesta, cada juego, tiene un montón de posibilidades estupendas. 
En suma, un libro maravilloso, una continua invitación a inventar, a crear, a soñar. Un libro imprescindible para ser más feliz.
Saludos

PD: Más sobre Gianni Rodari aquí.