miércoles, 1 de noviembre de 2017

Sopa de calabaza

Cuando comienza el otoño es inevitable para nosotros acercarnos a estos tres títulos escritos e ilustrados por Helen Cooper, y editados por Editorial Juventud.
Helen Cooper es una artista autodidacta que ha ganado en dos ocasiones la "Medalla Kate Greenaway" (premio que, desde 1955, se concede anualmente en Reino Unido a un ilustrador de libros infantiles), una de ellas por su libro Sopa de calabaza.
Formada en la Royal Academic of Music, posteriormente se interesó por la ilustración de libros infantiles, haciendo de ello su profesión y siendo conocida sobre todo como autora e ilustradora de textos infantiles. 

El primero de esta trilogía que llegó a nosotros fue Sopa de calabaza, lo conocimos a través de nuestra cuentista favorita de Guadalajara, Estrella Ortiz. Ella le había puesto canción y desde que llegan al colegio los pequeños de tres años se enamoran de Gato, Ardilla y, sobre todo, de Pato. Y su canción no deja de sonar por los pasillos, ¡menudo acierto añadir música al libro!
Con este cuento siempre tengo las mismas dudas al contarlo, pienso que es demasiado largo para los de tres años pero está escrito de tal manera que tienes toda su atención desde el principio hasta el final. Es tan redonda la historia, tan del gusto de los niños: el capricho de Pato (que ahora quiere remover la sopa, sabiendo que es el trabajo de la Ardilla), el enfado al no conseguir lo que quiere, el "pues ahora me voy", la espera de Gato y Ardilla que tienen claro que volverá, la búsqueda en ese bosque tan oscuro cuando ven que no es así, el convencimiento de que han perdido a un amigo y… ¡la sorpresa!



Las ilustraciones que acompañan al texto tienen colores cálidos, nos muestran a estos tres amigos en su cabaña del bosque rodeados de los colores propios del otoño. Siendo Pato el más pequeño, al que hay que cuidar.
Estos personajes son entrañables y tanto la cabaña como el bosque un lugar perfecto para vivir.



Una pizca de pimienta sería como otro momento conflictivo en la vida de estos tres amigos, los mismos personajes en la misma cabaña, a punto de ponerse a  hacer su sopa de calabaza pero…¡se acabó la sal!, en esta ocasión hay que ir a a ciudad en busca de sal, el pato es muy pequeño y no debería ir, puede perderse, aunque insiste tanto que al final van los tres. Y claro… ¡el pato se pierde!
Este momento siempre es angustioso para los niños pequeños, es una situación que ellos temen también y cuántas veces repiten "se tenía que haber quedado en el sitio en el que se perdió" (que seguro que es lo que le dicen a ellos sus mamás y sus papás).
Aunque la historia vuelve a acabar bien, ahí están sus amigos para que sea así.



Siempre me han gustado de este libro las ilustraciones de la ciudad, contrastando con las del bosque del que llegan nuestros protagonistas, preciosos edificios y tiendas llenos de detalles y de color, no me extraña que el Pato se quedara a mirar la tienda de la pimienta... ¡y qué rica estaría la sopa de calabaza con un poco de pimienta!.



El problema que surge en este tercer título, Deliciosa, es que no hay calabazas maduras por ningún lado, ni siquiera en el mercado, y sin este ingrediente es imposible hacer sopa de calabaza.
Hay que buscar otras opciones pero para el Pato ni la sopa de pescado ni la de champiñones, ni la de remolacha le convencen lo más mínimo; demasiado distintas a la de calabaza, las olisqueó y no quiso ni probarlas. ¿A que os suena a niño de tres años delante de una comida nueva?



El Pato no está dispuesto a probar otra sopa que no sea la de calabaza, y al Gato se le ocurre una idea. ¿Logrará convencer al Pato para que pruebe la sopa?



Como habréis visto, cualquiera de estos tres títulos encaja perfectamente con los más pequeños de la casa: sus caprichos, cabezonerías, sus "no quiero" los tenemos muy presentes en estas edades y en estas historias es el Pato quien asume este papel.
Seguro que tendréis asegurada una buena dosis de risas y ternura si os acercáis a estos libros.
Un saludo

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