miércoles, 25 de marzo de 2020

Mujeres valientes

Me gustan mucho los libros álbum que nos acercan a historias reales, y cuando están hechos con esmero es fácil transmitir lo que cuentan a mis pequeños alumnos. Los tres que os dejo en esta entrada los compartí en clase cuando se iba acercando el Día de la mujer (aunque ya los conocíamos, pero estos días los hemos recordado), nos hablan de mujeres valientes que con su esfuerzo consiguieron que el mundo fuera un poco mejor.

Jeanette Winter escribe e ilustra Wangari y los árboles de La Paz (2009), publicado por Ekaré, en este libro nos cuenta la historia de Wangari Mathai, esta mujer africana nació en 1940 en una pequeña aldea de Kenia, fue una estudiante brillante que consiguió una beca para estudiar en Estados Unidos Ciencias Biológicas y la primera mujer en África Oriental que obtuvo un doctorado. 


En 1977 comenzó su movimiento verde en Kenia, sembrando nueve arbolitos en el patio trasero de su casa. Fue su primera acción para contrarrestar la masiva reforestación de su país. Consiguió crear en las mujeres de Kenia la conciencia de que había que hacer todo lo posible por salvar sus bosques, en 2004 ya habían sembrado treinta millones de árboles y el movimiento se había extendido a treinta países africanos.


En 2004, Wangari Mathai ganó el Premio Nobel de la Paz por su contribución a la paz en el mundo a  través del Movimiento Verde, fue la primera mujer africana en obtener este galardón. 


En su discurso de aceptación de este premio dijo:
Debemos sanar las heridas de la Tierra…
así sanaremos nuestras propias heridas.
Debemos abrazar la creación en toda su diversidad,
belleza y maravilla.

Heather Henson nos cuenta en La señora de los libros (2010), libro ilustrado por David Small y editado por Juventud, una hermosa y emotiva historia inspirada en hechos reales: nos cuenta la valiente labor de las bibliotecarias a caballo, jóvenes decididas que soportaban largas distancias a caballo sin importarles la dificultad del camino o las inclemencias del tiempo, para llevar libros a las aisladas comunidades montañosas en los Apalaches de Kentucky durante la Gran Depresión, años 30 del s.XX.


Los niños disfrutaban mucho con esta iniciativa y las familias les ofrecían algún regalo de lo poco que tenían: verduras de sus huertos, flores o frutas silvestres, o incluso sus recetas más preciadas transmitidas de generación en generación.



Como dijo en una ocasión un usuario a su bibliotecaria: 
"Esos libros que nos trajiste nos han salvado la vida".

Un grupo de “Book women” a caballo en Hindman, Kentucky, 1940.


Aunque también hubo unos cuantos hombres en la Biblioteca a Caballo, generalmente se encargaban de ella las mujeres. Actualmente los caballos y las mulas han dejado paso a los bibliobuses (que ya tienen carreteras por las que transitar) con los que bibliotecarias y bibliotecarios siguen llevando libros a quienes los necesiten.

Jeanette Winter de nuevo nos cuenta e ilustra una historia real en La bibliotecaria de Basora (2007), libro editado por   Juventud.  Nos habla de Alia Muhammad Baker, directora de la Biblioteca Central de Basora en el momento en el que la invasión de Iraq alcanzó Basora el 6 de abril de 2003.




Ella consiguió rescatar el setenta por ciento del fondo de la biblioteca antes de que ésta se incendiara nueve días más tarde. Soñaba con el momento en que volviera la paz y tener una nueva biblioteca.



Shaila K. Dewan, reportera del New York Times fue la primera en revelar estos hechos al mundo. Durante una visita  al restaurante de Anis Mamad (amigo de la bibliotecaria), con Alia también presente, los dos compartieron con la periodista esta sorprendente historia.



Poco después de que la biblioteca fuera destruida, a Alia tuvieron que operarla del corazón y en aquel momento se estaba recuperando, y decidida a ver la reconstrucción de la Biblioteca Central de Basora.

En estas tres historias podemos comprobar cómo gracias a la valentía de estas mujeres se pudo preservar la naturaleza y la cultura, dos bienes imprescindibles para el ser humano.
Un saludo

sábado, 21 de marzo de 2020

El infinito en un junco. Irene Vallejo

Fue Pep quien trajo a casa este libro, El infinito en un junco de Irene Vallejo editado por Siruela, y desde que comenzó a leerlo me decía cada dos por tres: "Mariaje, tienes que leerlo, por favor, tienes que leerlo porque te va encantar".


Y lo leí, y entendí esa insistencia de Pep, porque su lectura te lleva a otras lecturas, a querer saber más, pues los temas que trata son interesantes y provocan la búsqueda. Pero además te obliga a hacer anotaciones y a guardártelas, para compartir con otros lo que has encontrado mientras leías: con la familia, con los amigos, con los compañeros, con los alumnos.
Y fuimos poniendo nuestras notas en la primera página, fue curioso comprobar que en bastantes casos no coincidían aunque si me asomaba a sus anotaciones también era interesante lo que él resaltaba.


Ya desde el principio me hizo buscar los poemas de Cavafis, pero después fue saber más sobre Basquiat para compartirlo con mis hijos, estaba convencida de que a ellos les iba a interesar, o hablar con mis compañeras al hilo de  sus reflexiones sobre la lectura en voz alta.
Pero lo más curioso es que un día me llevé el libro al aula, mis alumnos tienen cinco años, estábamos hablando de árboles y quería compartir con ellos que había leído en él que la palabra libro viene de "liber", y que liber es la parte de la corteza del árbol donde escribían los romanos antes de conocer el pergamino. 
Saber cómo era el papiro, cuál era el gesto de la mano al leerlos, cómo se guardaban, también les interesa a mis alumnos de cinco años, y que antes del papiro fueron las tablillas y que después fue el libro y que el libro está hecho con papel y que el papel sale del tronco del árbol, y que así volvemos de nuevo al origen en cierta manera.
Y leyeron el título y me miraron como preguntando por su significado y cuando les hice pensar sobre qué era el papiro ellos mismos se respondieron "un junco", algunos dijeron "ahhh" y parecieron entender qué significaba eso de El infinito en un junco, porque de ese libro habían salido muchísimas cosas y estaban solo en unas cuantas páginas, todavía había infinitas más que podrían salir de él.


Lo volví a llevar de nuevo porque también descubrí en él a las señoras de los libros, que ya conocimos en el Día de la biblioteca, cuando hicimos un trabajo sobre bibliotecas ambulantes.



Y de nuevo volvió a clase cuando hablamos de La vuelta al mundo en 80 días y nos acercamos a Londres, ciudad en la que comienza este viaje, donde está la piedra de Rosetta (en el British Museum), y era inevitable contar cómo y quién la descubrió, que también lo cuenta este libro.

Me pareció curioso cómo con esta lectura unas cosas te llevan a otras y todo se ramifica pero a la vez es como cerrar un círculo. Todo de repente tiene sentido y nos damos cuenta de que los libros, la escritura, la lectura es algo común  a todos y que nos interesa a cualquier edad.

Un tesoro de libro, una lectura fascinante. Merece la pena acercarse a lo que contiene.

Un saludo

miércoles, 4 de marzo de 2020

Una trilogía

Entre los libros de Pep Bruno hay tres que están relacionados, aunque a lo mejor a simple vista puedas pensar que nada tienen que ver, las ilustraciones son diferentes en cada uno de ellos y el ambiente que crea el ilustrador o la ilustradora con sus dibujos no parece tener nada en común.      


El primero de ellos Cuento para contar mientras se come un huevo frito, publicado en 2003, fue también el primer álbum ilustrado que le publicaron tanto al autor como a la ilustradora, Mariona Cabassa, ella ganó el premio Junceda de los ilustradores catalanes por este álbum. La editorial que creyó en este proyecto fue Kalandraka.
El autor cuenta que esta historia surgió de forma oral, se la contó a su hijo Juan cuando fue a comer su primer huevo frito (así tendría menos probabilidades de que dijera que no a esa comida nueva).
Y, claro, el cuento está lleno de referencias a comidas que se hacen con huevos.
Cuenta el viaje del huevo que pone la gallina Anselma y que va pasando de unas a otros hasta llegar a la casa de Juan, para después ir volviendo todos los portadores del huevo a preguntar si se lo ha comido ya. Tiene una estructura, por tanto, de ida y vuelta. Además tiene pequeñas partes que se repiten y otras que riman.
Como explica Pep en su web, pertenece a un tipo de cuento muy común en la tradición inglesa, cuentos non-sense o sin-sentido.



La cabra boba, segundo de estos libros, salió publicado en 2006, inicio de su relación con la editorial OQO, que publicaría seis libros suyos más. El ilustrador es Roger Olmos.
También es un libro que tiene una estructura tradicional, con un viaje de ida y vuelta y pequeños textos que se repiten.

Parte de recuerdos de infancia, suya y de personas cercanas, que suceden en pueblos, es por eso que el ambiente es rural y la protagonista es una cabra de las que se llevaba el cabrero junto con muchas más a pastar a las dehesas. En este libro el protagonista es Miguel, el otro hijo de Pep, que merecía otro libro por eso de la equidad (es broma, realmente surgió así, no fue exactamente buscado).


Por último, Libro de Contar publicado en 2007 también por OQO, cierra esta trilogía y en él se reconocen muchos de los personajes de los dos libros anteriores, aunque  las ilustraciones sean muy distintas, incluso siendo Mariona Cabassa la ilustradora nuevamente. Como el título indica es un libro de contar, a Pep le gustan mucho este tipo de libros, cuenta hacia adelante, apareciendo los personajes que se van quedando en la ilustración,  y hacia atrás, yéndose a dormir y desapareciendo.
Nuevamente aparece la rima, en esta ocasión todo el texto está rimado. A lo mejor hasta le puedes poner una música para poderlo cantar.



Además es un libro juego porque en las ilustraciones también puedes encontrar el número que en ese momento toca en algún motivo de la ilustración.
¡A ver si los encuentras todos!

En los tres libros hay personajes comunes, tienen lugar en un ambiente rural y su estructura interna recuerda mucho al cuento tradicional. 
La cabra boba y El libro de contar fueron reeditados en el 2014 y en 2018 respectivamente, la edición de Cuento para contar mientras se come un huevo frito está agotada.

Me pareció bien traer aquí estos tres libros juntos pues a veces se nos escapan estos pequeños detalles que pueden enriquecer la manera de acercarnos a las historias.

Un saludo

domingo, 16 de febrero de 2020

Educar en el asombro de Catherine L'Ecuyer

A veces te encuentras con libros que te invitan a la reflexión, en los que no paras de subrayar, porque están llenos de aportaciones que necesitas tener presentes cuando hablas con familias o cuando te planteas cómo enseñar.
Educar en el asombro de Catherine L'Ecuyer, editado por Plataforma Editorial es uno de estos libros.
Ese asombro que de manera natural le producen las pequeñas cosas de la vida cotidiana a los niños, la sobreestimulación a la que en ocasiones los sometemos, el consumismo excesivo, el establecimiento de  límites, el uso de pantallas en exceso o con contenidos inapropiados… son algunos de los temas que aborda la autora.



Ya desde su introducción planta las bases de lo que nos quiere mostrar, cuando cita a Santo Tomas de Aquino que, ¡hace más de siete siglos!, dijo: "El asombro es el deseo para el conocimiento". Proteger el asombro entonces sería la clave, preservar esa facilidad que tienen los niños para asombrarse con los pequeños detalles que encuentran en lo cotidiano.
Para la autora "el asombro sería un mecanismo innato en el niño. Nace con él. Pero para que el asombro pueda funcionar bien, el niño debe encontrarse en un entorno que lo respete".


Ella cita a Dan Siegel, experto mundial en neurociencia, que en 1999 afirma que "más importante que un exceso de estimulación sensorial durante los primeros años de desarrollo son los patrones de interacción entre el niño y el cuidador".
Uno de los capítulos trata precisamente sobre las consecuencias de la sobreestimulación a la que se somete al niño, ya sea por saturación de bienes materiales, caprichos, actividades extraescolares, por falta de sueño, por adelantar etapas que no tocan, por la intensidad exagerada del sonido o del ritmo de un programa o porque se le pide que realice varias actividades a la vez.
Y esta sobreestimulación anulará en el niño su sentido del asombro, de la creatividad y de la imaginación; en un principio toda esta actividad le gustará pero posteriormente le volverá apático e inquieto, necesitando cada vez niveles más altos de sobreestimulación que le volverán hiperactivo, nervioso.
Estos estímulos a los que se les somete serán los que le impedirán disfrutar, por ejemplo, con una película lenta. En clase muchas veces lo comprobamos cuando vemos algún capítulo de Pippi Calzalargas, película que se recrea en los detalles con un ritmo pausado.
Ella también hace referencia a varios estudios en relación al uso de pantalla -internet, televisión…-, asociando el hábito de estar delante de una pantalla con el hecho de tener dificultades para conciliar el sueño y con trastornos del sueño, por lo que la Academia Americana de Pediatría recomienda quitar la televisión del cuarto de sus hijos,  reducir el tiempo de uso de cualquier tipo pantalla, asegurar la calidad de los contenidos -informativos, educativos y sin violencia- y verlos con los niños.

Habla también del silencio como un aspecto muy importante del aprendizaje y tan necesario para la reflexión, una de las cualidades que caracteriza a la persona humana. L'Ecuyer plantea que el silencio en este siglo sería equivalente a apagar dispositivos electrónicos y pantallas. 

El niño creativo, imaginativo será un niño que está acostumbrado a iniciar su proceso educativo desde dentro. Es curioso, descubridor, inventor, capaz de dudar sin desconcertarse, de formular hipótesis y comprobar su validez mediante la observación. Pero para todo ello necesitará tiempo, tiempo del que a veces no dispone, tiempo para el juego libre que le permita inventar y descubrir.
Educar por tanto será acompañar, sacando lo mejor de cada uno desde dentro hacia afuera.


Ella plantea que debemos re-imaginar una educación infantil que cuente con el asombro. Educar en el asombro consiste en respetar su libertad interior, contando con el niño en el proceso educativo, respetar sus ritmos, fomentar el silencio, el juego libre, respetar las etapas de la infancia, rodear al niño de belleza, sin saturar los sentidos…
Hace mucho hincapié en el juego como la actividad por excelencia a través de la cual los niños aprenden movidos por el asombro, si les dejamos jugar libremente en la naturaleza con sus hermanos y/o con otros niños seguro que no se aburrirán pues su creatividad es infinita.


L'Ecuyer también relaciona el asombro con el consumismo excesivo y el estableciendo de límites. 
Ella plantea que el exceso de cosas mata el asombro del niño, darle todo sin ni siquiera darle la oportunidad de desearlo, les satura los sentidos y les bloquea el deseo.
En cuanto a los límites, a partir de los dos años aproximadamente los niños empiezan a tener la capacidad para obedecer y debemos enseñarles a descubrir las consecuencias naturales de sus acciones, y que las personas no se comportan según los antojos del niño.
Gestionar bien una pataleta requiere tiempo. Educar requiere tiempo… Y a veces escasea.
 "Un niño mimado, consentido y al que no hemos puesto límites será un niño con una voluntad mermada, tendrá las alas del esfuerzo demasiado cortas para conseguir la excelencia, porque la excelencia siempre cuesta. En cambio, si el niño asume ciertos límites y no tiene miedo al esfuerzo, será verdaderamente libre."

Las familias de mis alumnos seguro que reconocerán en muchas de estas afirmaciones los argumentos que, en más de una ocasión, utilizo en reuniones y entrevistas sobre estas cuestiones que nos preocupan y siempre están presentes en el proceso  educativo de nuestros hijos, de nuestros alumnos. 
Merece la pena acercarse a este libro, repleto de sentido común, y reflexionar a partir de todo lo que la autora nos plantea. 

domingo, 12 de enero de 2020

LA JOVEN DE LAS NARANJAS


La joven de las naranjas es un libro escrito por Jostein Gaarder y publicado por Siruela en 2003. La ilustración de cubierta es de Quint Buchholz y la traducción  del noruego de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo.


Jostein Gaarder nació en Oslo (Noruega) en 1952, fue profesor de Filosofía y de Historia de las Ideas en un instituto de Berger durante diez años. 
En 1986 escribió su primer libro, un libro de relatos titulado El diagnóstico, y desde entonces no ha parado de escribir. Su libro más vendido, y por el título que más se le conoce, es El mundo de Sofía, una novela sobre la historia de la Filosofía.

La joven de las naranjas tiene por protagonista a Georg, un joven que recibe una carta once años después de la muerte de su padre, cuando él tenía sólo cuatro años.
"Cuando mi padre estaba enfermo le dijo a mamá que estaba escribiendo una carta para mí. Se trataba de una carta que yo leería cuando me hiciera mayor. Pero la presunta carta nunca apareció, y yo ya tenía quince años".

 Es una preciosa historia de amor, pero no sólo porque está llena de reflexiones y preguntas sobre la naturaleza, la vida y la muerte.
"Tengo que preguntarte algo muy serio, Georg, esa es la razón por la que te escribo. Pero para hacerte la pregunta, primero tengo que escribir esta inquietante historia, tal y como te prometí".

Y a partir de aquí Jan Olav, que así se llama, le cuenta un maravilloso cuento donde conoce a una chica con la que vive una hermosa historia de amor, la joven de las naranjas, y este amor por ella impregna toda la novela.
"Tal vez no exista una intimidad más grande que la de dos miradas que se encuentran con firmeza y determinación, y sencillamente se niegan a apartarse".

Aunque también tenemos en este cuento tan bien tejido (el libro está escrito como si se hubieran sentado juntos frente al ordenador), esa pasión que comparten padre e hijo por el mundo y la naturaleza.
"No me  digas que la naturaleza no es un milagro. No me digas que el mundo no es un maravilloso cuento". (Jan Olav)
"Cada individuo de esa plaza era como un arca de tesoros viva, repleta de pensamientos recuerdos, sueños y deseos". (Jan Olav)
"Si todo lo que ha ocurrido en el universo se metiera en una agenda de 24 horas, la Tierra habría nacido bastante avanzada la tarde, los dinosaurios habrían llegado unos minutos antes de la medianoche y la humanidad sólo llevaría existiendo los dos últimos minutos". (Georg)
"He aprendido a contemplar el cielo y a dejar que me asombre todo aquello que se encuentra a miles de millones de años luz en el espacio". (Georg)

También está muy presente el sentimiento de pérdida del padre, en el que siente que se perderá ese asombro por el mundo y esa separación de sus seres queridos, piensa si quizá no sería mejor no haber vivido.
"Pienso en las noches como esta que no se me permitirán vivir".
"Es del mundo de lo que uno se despide, de la vida, del cuento. Y al mismo tiempo de una pequeña selección de seres queridos".
"Si hubiera elegido no meter la cabeza en el gran cuento, no habría sabido lo que me iba a perder".
"Si eliges vivir, también eliges morir". (Jan Olav)
"He heredado de mi padre una profunda pena, la pena de que un día tendré que abandonar este mundo". (Georg)

Y todas estas reflexiones, todo este cuento, terminarán en la gran pregunta que su hijo tendrá que contestar y que de alguna manera condicionará la propia visión de Jan Olav de su paso por este mundo.
"¿Hubiera elegido vivir una vida en la Tierra sabiendo que un día de repente me sería arrebatada tal vez en medio de una gran felicidad?¿O habría rechazado desde el principio ese agitado juego de "dar y quitar"?".

Merece la pena acercarse a este libro, es emocionante encontrarte con alguien que ya no está en ese delicado momento de la adolescencia, después de leer esa carta Georg no verá de la misma manera lo que le rodea ni a quienes le rodean y compartirá con su padre parte de aquello que le fue arrebatado a los cuatro años.
Gracias, Pep Bruno, por la recomendación.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Historias alrededor de los libros

A lo largo del trimestre son muchos los libros que pasan por nuestra aula, y a veces vienen acompañados de pequeñas anécdotas que los hacen más entrañables, o que hacen que recordemos con cariño aquello que pasó, o que queramos escucharlos una y otra vez porque nos gustó la historia que contaban…
Voy a dejar aquí algunos de ellos, y así traeremos aquellos momentos felices alrededor de los libros.

Frederick de Leo Lionni es uno de mis libros favoritos, y ellos lo saben, saben que me emociono cuando lo cuento y también saben lo importante que es para Frederick la poesía, el arte, ¡y para nosotros!
Es este ratoncito quien les desea feliz cumpleaños en la supertarjeta que hacemos entre todos.
Podéis ver más sobre este autor aquí, en una entrada que hice nada menos que en el 2010, año en el que se celebraba el Centenario de su nacimiento.


En esta simpática historia de Nono Granero, La vaca Victoria, vimos que si se muere la vaca, se acabó la historia pero…, no será lo mismo si la vaca se muere de una u otra forma porque si se hubiera muerto de una pulmonía, esto sería una poesía, pero si se hubiera muerto de fea estaríamos hablando de una larga odisea; y aquí nos surgió la duda: "profe, ¿qué es una odisea?", y tuve que hablarles de La Odisea de Homero (que no me importó, pues es otro de mis libros favoritos, este de adultos), y les conté algunas de las  aventuras que vivió Ulises cuando volvía a Ítaca, su tierra, en ese viaje tan largo, en esa odisea. Les encantó la historia con las sirenas y después les vi buscarla en el libro que traje a clase y oigo a Manu que dice a Darío: "mira, aquí está escrita la historia que nos ha contado la profe".


Conocimos Escarabajo en compañía de Pep Bruno el curso pasado, fue entonces nuestro autor/narrador invitado.  Podéis ver aquí sobre su visita. Este curso volvimos a recordar esos cuentos que tanto nos gustaron, y en esta ocasión se fijaron que Saltamontes hablaba de una mosca que quería barrer el mundo; les hizo felices saber que yo podía traerles esos cuentos que están en otro libro titulado Saltamontes va de viaje de Arnold Lobel
¡Me encantan los libros que llevan a otros libros!



Y claro, también había que leer la continuación, que acaba de salir hace bien poco, Escarabajo de vacaciones. Justo la entrada anterior hablaba de este libro. Podéis verla aquí. Me he dado cuenta de que la mariposa les ha enamorado; ains, ¡igual que a mí!



A veces traigo algún libro y me sorprende cómo reaccionan ante él por algún comentario que hacen al terminar. Esto es lo que pasa con los tres siguientes:
En ¡No!, dijo el pequeño monstruo, de Aslaug Jonsdottir, el pequeño monstruo está harto de que el monstruo grande le diga siempre lo que hay que hacer, o le robe las ideas, hasta que se atreve a decirle ¡No!, uno de mis alumnos comentó que eso es lo que hace su primo y al terminar me dio un abrazo enorme (a lo mejor está pensando en decirle ¡No! a su primo).



En Vaya Rabieta de Mireille d'Allancé, Roberto tiene una Rabieta terrible que hace de las suyas cuando sus papás le mandan a la habitación, hasta el punto que Roberto no sabe cómo pararla, no quiere que siga pero no lo consigue. Otro de mis alumnos dice: "ay, profe, como yo"; este es un buen comienzo para modificar una conducta ¿verdad?



Fernando Furioso, de Hiawyn Oram, está tan enfadado que pone patas arriba el universo entero pero cuando se pregunta qué fue lo que le pasó no sabe contestar. El mismo alumno de antes comentó: "eso mismo me pasa a mí, no sé por qué me puse tan furioso".



En este trimestre es inevitable asomarse a los preciosos libros de Helen Cooper, es imposible no asociarlos al otoño. Comenzamos con Sopa de calabaza y siempre hay algún niño que propone traer las continuaciones. En este enlace de 2017 (mis alumnos actuales acababan de llegar al cole) podéis ver más información sobre estos libros.



Elegí El monstruo peludo de Henriette Bichonnier para leerles en voz alta, ha sido un éxito rotundo traer esta historia, les encanta lo que cuenta, jugar con las rimas como Lucila, y van una y otra vez a la biblioteca de aula a ver la solución que tiene escrita Lucila en el trasero. 



Mister Magnolia fue uno de los libros recomendados en el boletín de las navidades pasadas y a Mario se lo trajeron los reyes, la semana pasada vino con él debajo del brazo para compartirlo en clase. Lo disfrutamos muchísimo porque nos encantan los libros de contar, los libros rimados y las historias que nos hacen reír; y este libro álbum tiene todo esto.



También nos gusta acercarnos a los libros del autor que nos visitará este curso, en este caso autora, Raquel Díaz Reguera, solemos mirarlos con otros ojos porque intentamos buscar de qué manera podemos plasmar lo que nos transmite esa historia y dejarla en un rincón del aula o del pasillo. Seguro que algo se nos ocurrirá, de momento nos hemos fijado en esta, que nosotros somos mucho de besos y abrazos.


Seguro que a lo largo del curso seguiremos añadiendo más historias como estas, porque lo que tenemos bien claro es que nos gusta mucho compartir todo lo que contienen los libros.
Un saludo